Sobre Ennio Morricone

Hace medio siglo, Ennio Morricone ya era un genio del cine. En 1966 compuso la banda sonora para el western ‘El bueno, el feo y el malo’ y el celebérrimo silbido es historia del cine desde entonces. Morricone se bandeó escribiendo música para películas italianas durante las décadas de los sesenta y los setenta hasta que tuvo la oportunidad de componer ‘Novecento’ para su compatriota Bernardo Bertolucci. La acogida que tuvo esta película en el circuito ‘mainstream’ de la época lo puso en el disparadero y al año siguiente consiguió su primera nominación por ‘Días del cielo’ de Terrence Malick.

La dedicada a Morricone fue la ovación más larga de anoche, quien conseguía el Oscar a la mejor banda sonora con 87 años por su trabajo en la película ‘Los odiosos ocho’ de Tarantino, fan incondicional del músico italiano, de quien ya se había servido de anteriores composiciones en gran parte de su filmografía.  En 2007, Morricone fue galardonado con un Oscar honorífico, pero el de ayer es el primero que obtiene por su trabajo en una banda sonora después de haber estado nominado, con ésta, hasta en seis ocasiones.

Morricone se hizo popular gracias a su excompañero de colegio, el director italiano Sergio Leone, para quien compuso la célebre trilogía del spaguetti western ‘La muerte tenía un precio’, ‘Por un puñado de dólares’ y ‘El bueno el feo y el malo’. Leone rodó en Estados Unidos ‘Erase una vez en América’ y a partir de ahí Morricone se convirtió en una referencia para los estudios de Hollywood. Trabajó con muchos directores, como por ejemplo, John Carpenter, quien lo llamó para poner música a ‘La cosa’, al ver el buen resultado que ofrecía el cine de terror que firmaba con el también italiano Dario Argento. Ya en los ochenta y los noventa, colaboró con directores como Brian de Palma, Wolfgang Petersen o, incluso, Pedro Almodóvar, para quien firmó la música de ‘¡Átame!’.

Quizá la melodía que le catapultó a la fama en Estados Unidos fue su oboe de Gabriel para ‘La misión’, partitura con un profuso desarrollo orquestal por la que estuvo nominado en 1986. Al año siguiente repetiría nominación por ‘Los intocables de Elliot Ness’, de Brian de Palma, un trabajo que recuerda mucho a la película que ganó el Oscar a mejor película de habla no inglesa dos años después: ‘Cinema Paradiso’, de Giuseppe Tornatore.

‘Bugsy’ y ‘Malena’ fueron sus últimas nominaciones al Oscar. Dieciséis años ha tenido que esperar para volver a ser nominado y, esta vez, galardonado, por una partitura que recuerda, más bien, a sus primeros trabajos para el western que a sus melodías nominadas, cercanas a un estilo más académico o clásico. Morricone ha ganado el Oscar siendo el auténtico Morricone.

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