Sobre Chick Corea

Esta semana visitó un otoñal Madrid el pianista Chick Corea, en un concierto programado en el ciclo de jazz del Centro Nacional de Difusión Musical (CDNM) y enmarcado en el Festival de Otoño de Jazz de Madrid. El marco fue el Auditorio Nacional de Música, edificio cuya acústica está pensada para congregar a orquestas sinfónicas y donde la música amplificada suena con demasiada reverberación. Así, no es extraño que Corea tardase más de cinco minutos en regular a su gusto el volumen amplificado de su piano de cola para adecuarse al de los demás instrumentos. Pero lo cierto es que el técnico de sonido debió de estudiar bastante bien la sala sinfónica porque el sonido del conjunto presentado por Chick Corea sonó limpio y sin estridencias.

Arrancó el concierto con la presentación por parte del maestro de ceremonias del resto de los músicos: Tim Garland al saxo, en la guitarra Charles Altura, el cubano Carlitos del Puerto como bajista, Luisito Quintero, de Venezuela, en la percusión; y Marcus Gilmore como baterista. Y Chick Corea se presentó como sus padres le registraron. El padre, de origen español, y la madre, siciliana, le bautizaron con los nombres de Antonio Armando Corea. Esta ascendencia, su experiencia musical con Miles Davis (devoto de los ritmos españoles) y un viaje que realizara en la década de los setenta a España son los elementos que han influido en Corea para decidir a explorar la música española. Fruto de ese viaje interior es el aclamado álbum ‘Spain’, basado en la melodía del segundo movimiento del Concierto de Aranjuez de Joaquín Rodrigo y propina con la que es costumbre ya que finalice sus conciertos. Casualidad providencial fue que Rodrigo muriese el 9 de julio de 1999 y Chick Corea y Bobby McFerrin le dedicasen un merecido recuerdo sólo cuatro días después en el Festival de Jazz de Vitoria.

También se despidieron con ‘Spain’ este martes, en una versión acompañada por los maestros Jorge Pardo, a la flauta, y el Niño Josele, a la guitarra. Junto a ellos culminó una sesión que empezó con un tema de su último disco ‘The Vigil’, continuó con un tango, inspirado en su madre, Anna, con un prístino aroma argentino y en el que el contrabajista de La Habana (remedo de Gustavo Dudamel en entrega, energía y pelo) hizo las delicias de los concurrentes en una improvisación larga, afanosa e imaginativa. A continuación Corea invitó a pisar la tarima del  Auditorio al Niño Josele y Jorge Pardo para atacar Zyryab en un contundente homenaje a Paco de Lucía, con quien compartió su última actuación hace tres veranos antes de su fallecimiento al invierno siguiente. Otra casualidad providencial. Y, tras un entregado aplauso del respetable, la formación (junto a los invitados) culminó casi dos horas de concierto con Spain, con cierto aire sabrosón e ingeniosas improvisaciones, incluidas las del público, al que invitó Corea a repetir una serie de tarareos. La salida lluviosa tras el espectáculo nos hizo dudar de que todavía estábamos en España.

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