Sobre la obra de arte total

Han tenido que pasar 130 años para que se cumpliese el deseo de Richard Wagner de la creación de la gesamtkunstwerk, la obra de arte total, que integrase la música el teatro y las artes visuales. Han pasado 40 años para que mis sentidos hayan sido testigos del acontecimiento histórico y ha pasado ya una semana y mi retina, mi tímpano, mi yunque, mi martillo, mi oído interno, mi cerebro y mi corazón mantienen inmaculada la experiencia. Y hablamos de algo histórico, sí, porque era la primera vez que se proyectaba en España (más allá del acompañamiento musical de películas mudas) una película sonora con la banda sonora interpretada y sincronizada en su sitio y momento, y en riguroso directo.

Podrían haber sido muchas las candidatas. Quién no hubiera pagado por ver y escuchar ‘La lista de Schindler’, ‘El paciente inglés’ o ‘Espartaco’, por poner algunos ejemplos. Pero la elegida fue la primera parte de la tetralogía de ‘El señor de los anillos’, ‘La comunidad del anillo’, dirigida y concebida por Peter Jackson, musicada por Howard Shore e interpretada a los atriles por la Orquesta y Coro Nacionales de España y la Escolanía del Sagrado Corazón de Rosales. No ha tenido mucha repercusión en los medios, no ha abierto portadas de los periódicos, más allá de este reportaje en la web de elmundo.es, que firma un servidor. ¿Por qué? Pues probablemente porque se trata de una película que concita a una legión de fans que se desmarca del perfil de melómanos y cinéfilos –aunque entre ellos los haya– y la opinión pública ha traído en denominar friquis o incondicionales del universo tolkeniano. Pero si la elegida hubiera sido ‘2001, una odisea en el espacio’ o ‘Lawrence de Arabia’ ya habrían venido los tótem de la crítica cinematográfica y musical a inclinar su cerviz y a bautizarlo como el espectáculo del siglo. Y, en verdad, así lo fue.

Acompañar a Frodo Bolsón en el comienzo de su aventura épica de llevar el anillo de poder hasta el Monte del Destino para destruirlo, entrar en los intrincados laberintos de la cueva de Moria, ver a Gandalf enfrentarse al Balrog ha sido una experiencia única con la entrega de los músicos de la ONE. Cortos se quedan los epítetos para adjetivarlo: apoteósico, colosal, asombroso, imprescindible, épico, bello, extraordinario, fabuloso, despampanante, descomunal, magistral y, sobre todo, sublime.

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3 pensamientos en “Sobre la obra de arte total

  1. Querido amigo. Réservate el día para venir a ver ‘Las dos torres’ las navidades que viene.

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