Sobre Rafael Frühbeck de Burgos

Es de justicia dedicar una entrada al Nadal de la música clásica española de los últimos 50 años, un maestro que desgraciadamente no ha encontrado muchos espacios en las secciones de Cultura de los periódicos (menos aún: en alguno de ellos sólo un ramplón obituario). Y es que la música clásica, una de las grandes patas del soporte cultural europeo, ha encontrado un sorprendente descarte en muchos lugares de la sociedad española. Sin ir más lejos, es un síntoma el hecho de que la mismísima Orquesta y Coro Nacionales de España (OCNE) tenga que cancelar dos de las tres sesiones del último concierto de la temporada (el ‘Réquiem’ de Verdi) por la huelga justificada del Coro Nacional de España, que se queda con 65 personas por la ausencia de plazas para los profesionales jubilados. Rafael Frühbeck de Burgos lo dirigió muchas veces.

FRÜHBECK DE BURGOS from Ignacio Arbalejo on Vimeo.

Published in: on 16 junio, 2014 at 5:13 pm  Comments (1)  

Sobre el primer americano

(Con imágenes de Alberto Nava. Basado en la película Inteligencia Artificial, de Steven Spielberg, con música de John Williams)

Published in: on 29 mayo, 2014 at 6:33 pm  Dejar un comentario  

Sobre Adolfo Suárez

Dos palabras me vienen a la mente en la muerte de Adolfo Suárez: Cemtro y Alzheimer. ¿Por qué Cemtro? Pues por la clínica Cemtro, donde ha muerto, y, por pueril que parezca la metáfora, por haber sido Adolfo Suárez un hombre de centro. Nunca después de él ha habido en España un político de centro, todos han sido después de él de derechas o de izquierdas. Ha sido un hombre de Estado (como bien ha recordado el Rey) que supo aunar la fractura política que los españoles vivieron durante casi todo el siglo XX para consolidar la democracia en España, un político que no fue de partido sino de los españoles.  Fue un personaje del franquismo el que tuvo el coraje de albergar a todos en la Transición.
Y me viene la palabra Alzheimer porque la España de hoy día parece una metáfora de esa enfermedad: hemos olvidado lo que ganamos con los Pactos de la Moncloa, la cultura y la responsabilidad políticas, el terror que ha supuesto la acción de ETA en la vida social española. Parece que algún sector de la política española ha borrado de su retina los terribles atentados de Vic, de Hipercor, de Atocha; ha olvidado ya a los niños muertos, a las familias desmembradas, a las víctimas mutiladas. Y ese sector da por bueno que los que han defendido el terror estén en las instituciones públicas demandando que los asesinos que cometieron esos atroces crímenes no son presos por delincuentes sino presos políticos. Algo de memoria perdemos cuando a una víctima de ETA le grita ‘fascista’ un abertzale. Algo de esa enfermedad sufrimos cuando un político antepone el territorio de Treviño como argumento político a la muerte de una niña de tres años por negligencia médica. Y también parece que algún sector político ha olvidado el principio de solidaridad, que no ya de soberanía, de todos los españoles. Algo no recuerdan los políticos cuando consideran que los impuestos no los pagan las personas y sí los territorios.

Hay que recordar a Adolfo Suárez como un político audaz que, aun granjeándose la enemistad de propios y extraños, tuvo la valentía de sacar adelante los acuerdos que necesitaba la incipiente democracia española; los que, también, ahora más falta hacen.

Published in: on 23 marzo, 2014 at 10:15 pm  Comments (1)  

Sobre Ifigenia en Táuride

¿Por qué una reflexión sobre Ifigenia en Táuride? Traigo a la palestra el drama que el griego Eurípides escribió en el siglo V antes de Cristo para explicar cómo la cultura grecorromana ha cimentado las raíces para el desarrollo de la historia de Europa y, también, por qué ahora hemos de recordar a Ifigenia y a Táuride.

Nos encontramos ahora ante la mayor crisis que afronta Europa, como ha afirmado recientemente el ministro de exteriores británico William Hague, en lo que va de siglo. Ucrania se ha convertido en el Rubicón de Europa y de Rusia y es el enclave que determinará la posición geopolítica dominante. Es ahora mismo el corazón de la Historia, el centro del mundo, como afirmara en diciembre Enric González en su columna El futuro:

El país relativamente pequeño que se juega realmente su futuro y en gran medida el de todos, en un invierno que puede ser tan crucial como el de 1989, es Ucrania. Allí está la Historia, con mayúscula, moviendo sus silenciosos engranajes. Ucrania debe decidir si mira hacia el oeste, hacia la Unión Europea, o hacia Rusia [...] Halford J. Mackinder, un historiador determinista victoriano al que Robert  Kaplan resucita en su libro La venganza de la geografía, esbozó la teoría del “corazón continental”, un territorio indeterminado, en el que podría situarse Ucrania, cuyo control aseguraría el dominio sobre Eurasia.

Al igual que los griegos pensaban que el corazón del mundo estaba en el oráculo de Delfos, donde el ónfalos lo representaba (una piedra que todavía se conserva), ahora el centro del mundo se sostiene en el oráculo que Ifigenia ostentó en Táuride, territorio que albergara al pueblo de los tauros, que después conquistaran, tártaros, griegos, turcos y rusos: la actual Crimea. En Táuride se asienta la cultura griega que conformó el mundo bizantino, y allí Ifigenia, desterrada por su padre Agamenón a la que quería sacrificar en honor de la diosa Artemisa, se convierte en sacerdotisa de su templo, arrepentida la diosa del sacrificio. Hasta allí llegan su hermano Orestes y su primo Pílades (de los que ignora su parentesco) a robar la estatua de Artemisa. Son detenidos e Ifigenia los interroga. No es momento de desarrollar todo el drama, sólo de recordar que Atenea se encarga de dar carpetazo a un litigio en el que instaura que todos los juicios a partir de ese momento lo ganará siempre el que obtenga igualdad de votos. Atenea cambia el autoritarismo por la democracia en Crimea.

Es en Crimea donde se forja el cristianismo ortodoxo que se trasladará al resto del imperio, donde se transmuta Artemisa en la Virgen María. Por eso a Catalina la Grande le gustaba referirse a Crimea como Táuride, para recordar su origen bizantino. Es en el corazón de Ucrania, Kiev, donde se instaura (o se ensaya) el primer estado democrático moderno durante los siglos XVI y XVII con la Mancomunidad de las Dos Naciones. Es donde se construye la Gran Puerta de Oro de Kiev en el siglo XI y con la que Mussorgski culmina su obra maestra ‘Cuadros de una exposición’.

la-gran-puerta-de-kiev

Es en Crimea donde se libra la guerra del mismo nombre entre 1854 y 1856 y donde las potencias occidentales dirimieron contra Rusia sus influencias geopolíticas. Fue la primera guerra cubierta por corresponsales de guerra y donde se hicieron famosas la carga de la Brigada Ligera y la Delgada Línea Roja (como la denominó un corresponsal inglés del periódico The Times) de los Granaderos de la Guardia, ambas británicas, que pusieron en un brete a las tropas rusas mandadas por el zar Nicolás I.

La carga de la brigada ligera La delgada línea roja

Esta guerra perdida por Rusia pesa en el inconsciente colectivo ruso como una herida histórica (hay que recordar que un retrato del zar Nicolás I preside la antesala del despacho presidencial del Kremlin). Es en Yalta, en la península de Crimea donde se celebra la celebérrima conferencia que clausura la Segunda Guerra Mundial. Es en el puerto de Sebastopol donde Rusia mantiene su flota gracias a un alquiler que paga a Ucrania. Y es en este histórico trozo de tierra que se asoma al mar Negro sobre el que pende ahora el hilo de la Historia.

Crimea forma parte de Ucrania pero su población mayoritaria es rusa. Por eso Putin no duda en desplegar sus tropas en Crimea para asegurar su salida al mar. Y alrededor de toda esta crisis está el abastecimiento energético europeo que se suministra en un 80% por el gas ruso que llega a Europa por los gasoductos a través de Ucrania. Por eso, Merkel ha telefoneado esta noche a toda prisa a Obama y Putin para calmar la tensión. Es Merkel la nueva Ifigenia que ha hablado con Orestes y su primo Pílades (Putin y su ‘primo’ Yanukóvich) para que no roben la estatua de Artemisa, para que dejen en paz a Crimea y cesen los tambores de guerra.

Published in: on 3 marzo, 2014 at 4:58 pm  Comments (1)  

Sobre Paco de Lucía

Mi vídeorreportaje homenaje a Paco de Lucía.

Published in: on 27 febrero, 2014 at 12:06 pm  Comments (1)  

Sobre el Debate del Estado de la Nación

En su intervención en el Congreso, el presidente Rajoy ha querido incluir un guiño a ‘La España invertebrada’ de Ortega y Gasset. Hemos podido escuchar estas palabras de Mariano Rajoy hacia el final de su comparecencia:

No es, señorías, que los países más adelantados opten por la unidad, sino que la unidad hace que los países adelanten. No es la prosperidad lo que los une, sino al revés: es la unidad lo que los hace prósperos.

Estas líneas recuerdan aquellas que el filósofo José Antonio Ortega y Gasset escribiera en su libro ‘La España invertebrada’:

No viven juntas las gentes sin más ni más y porque sí [...] Los grupos que integran un Estado viven juntos para algo: son una comunidad de propósitos, de anhelos, de grandes utilidades. No conviven por estar juntos, sino para hacer juntos algo.

Sin embargo, no es bueno apelar a esas palabras sin conocerlas bien porque justo antes de esa reflexión, Rajoy sentencia ante los diputados:

Consideramos la unidad como un valor superior. No porque esté en la Constitución. La incluimos en la Constitución porque la consideramos un valor superior que refrenda una tradición, una memoria y un patrimonio comunes.

Es decir, relaciona la unidad de una nación con la tradición, con la memoria, en definitiva, con el ayer, algo que, sin embargo, Ortega y Gasset contradice de forma meridiana:

No es el ayer, el pretérito, el haber tradicional, lo decisivo para que una nación exista. Este error nace, como ya he indicado, de buscar en la familia, en la comunidad nativa, previa, ancestral, en el pasado, en suma, el origen del Estado. Las naciones se forman y viven de tener un programa para mañana.

Published in: on 25 febrero, 2014 at 2:07 pm  Dejar un comentario  

Sobre Cataluña

Atención al texto que escribió en 1937 el entonces jefe de Gobierno republicano, Juan Negrín, sobre el separatismo catalán:

En Barcelona afectan no pronunciar España. Yo no he sido nunca lo que llaman españolista ni patriotero. Pero ante estas cosas, me indigno. Y si esas gentes van a descuartizar a España, prefiero a Franco. Con él ya nos entenderíamos nosotros, o nuestros hijos o quien fuere. Pero esos hombres son inaguantables. Acabarían por dar la razón a Franco. Y mientras, venga a pedir dinero, y más dinero.

Era socialista. Nada más que añadir.

Published in: on 20 febrero, 2014 at 11:12 pm  Comments (1)  

Sobre David Afkham

Los Reyes Magos me regalaron dos entradas para asistir este viernes al concierto que la OCNE programó dentro de su ciclo de Grandes Viajes con un repertorio muy centroeuropeo: sobre el atril obras del austríaco Schonberg, el alemán Wagner y el austríaco Mahler. La propuesta de la Nacional incluía, en primer lugar, las cinco piezas con las que Schonberg inauguraba el dodecafonismo, el ciclo de canciones Wesendonck para contralto, de Wagner, y, en la segunda parte, la primera sinfonía de Mahler, la Titán. Y sobre la tarima el esperadísimo David Afkham, probablemente el responsable de haber colgado el cartel de no hay entradas para el viernes, el sábado y el domingo.

Tengo que reconocer que me salté a Schonberg, que no quería llegar a la dulzura de, por ejemplo, Im Treibhaus con el cerebro golpeado por la relación axiomática de los grados que se le ocurrió a Schonberg con el dodecafonismo. Esta teoría musical, que rompe la jerarquía de los grados, no me eriza nunca la piel y sí lo pueden conseguir otros vanguardistas que apuestan por la revolución musical pero basándose en la relación de los grados, en la tradición musical, como Debussy, Walton o Richard Strauss. Así es que aterrizamos mi esposa y yo directamente en la primera fila del patio de butacas con Wagner, justo debajo de la contralto, para conmovernos con esas canciones que el músico alemán compuso con letras de poemas de la poetisa Mathilde Wesendonck, de la que estaba platónicamente enamorado. Cuando las escucho siempre pienso cuán deudoras son de este ciclo Wesendonck las Cuatro canciones póstumas de Richard Strauss. La contralto Natalie Stutzmann cantó con arrebato, en una interpretación que me gustó mucho más que la versión que tengo en disco de la soprano Cheryl Studer. Mucho tuvo que ver la cercanía con la que la vi y escuché pero, sobre todo, esa calidez característica de la voces graves.

Y como colofón asistimos a una inolvidable versión de la Titán de Mahler. Mientras la escuchaba, recordaba cómo empezó mi afición por frecuentar la sala sinfónica del Auditorio. Era el viernes 14 de enro de 1994 y yo, por aquellos entonces, engrosaba las filas de la Coral de Nuestra Señora de la Merced, coral en la que estuve cantando en la cuerda de tenores durante once años, y aquel día escuchaba un concierto en la sala de cámara con unas entradas que nos habían regalado. Pero en el descanso, una contralto, Carmen, un bajo, Enrique, y un servidor decidimos colarnos a través de las puertas de madera que separan el pasillo que delimita las salas de cámara y la sinfónica y que dan al baño. Recuerdo a Carmen que nos decía: “Vamos a ver si nos colamos y tenemos suerte, que hoy la Nacional toca la Titán”. Qué gran acierto. Me cautivó de tal manera la música de una orquesta en directo que ya no he dejado de acudir en veinte años.

Este fin de semana David Afkham hizo una lectura muy bohemia de Mahler, como debe ser. Lo tenía a menos de dos metros y desde mi posición se me presentaba como un escorzo expresionista sacada de un filme de Murnau. Y efectivamente Afkham presenta una actitud actoral no exenta de chepa que somete a una tensión corporal su riguroso academicismo. Muy diligente con la mano derecha y muy manso con la izquierda, los profesores de la ONE están olvidando ya la orfandad en que les ha dejado Josep Pons.

El primer movimiento, apuntado como Langsam, schleppend (Lentamente arrastrándose), lleva la acotación Como un sonido de la naturaleza, que expresa bien lo que la música parece ser: un lento despertar de las cosas y parece una declaración de intenciones de lo que será el ciclo sinfónico de Mahler. Muy acertada estuvo la sección de cuerda y el timbal en este primer movimiento, pero también en toda la obra. El segundo movimiento, Poderoso y agitado, también encumbró a los violines, que tocaron con ahínco un pentagrama muy exigente. El tercer tiempo, Solemne y medido, sin arrastrar, respira Bohemia por los cuatro costados. El crítico Arturo Reverter en el programa de mano señala:

Lleva la leyenda Marcha fúnebre al estilo de Callot, un pintor-grabador lorenés del siglo XVI. Es un desfile de temas de macabra fantasía, rememorativos del antiguo grabado del cazador, que es acompañado a su última morada por los animales del bosque y que el músico asoció al cuadro del artista Las tentaciones de San Antonio.

El último movimiento, con las trompas tocando de pie, arrancó al público que asistimos el viernes un prolongadísimo aplauso, en pie, del que mucho mérito tuvo la batuta de David Afkham, el nuevo director titular de la ONE para la temporada que viene. Un concierto que recordaremos, competencia de Ibermusica de por medio, por mucho tiempo.

Published in: on 13 enero, 2014 at 7:10 pm  Dejar un comentario  

Los números de 2013

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2013 de este blog.

Aquí hay un extracto:

Un tren subterráneo de la ciudad de Nueva York transporta 1.200 personas. Este blog fue visto alrededor de 6.500 veces en 2013. Si fuera un tren de NY, le tomaría cerca de 5 viajes transportar tantas personas.

Haz click para ver el reporte completo.

Published in: on 2 enero, 2014 at 6:52 pm  Dejar un comentario  

Sobre Ignacio González

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Published in: on 17 diciembre, 2013 at 2:59 pm  Comments (1)  
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